Y éste el vestido que os comentaba el otro día, a juego con el conjunto de su hermano. El patrón es el clásico “pillowcase dress”, llamado así porque se supone que puede hacerse a partir de una funda de almohada. Yo, en vez de cortar un rectángulo, le ha dado forma de trapecio, que me gusta más. Es tan sencillo de hacer que es perfecto para principiantes, y queda muy resultón, además de cómodo.

La niña, como siempre, encantada y bien cómoda. ¿Os animáis a hacerlo?

Me lo llevo a La Pantigana.

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